Salmos
LA BIBLIA Versión Reina-Valera de 1909
ÍNDICE
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- BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
- Antes en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
- Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
- No así los malos: Sino como el tamo que arrebata el viento.
- Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.
- Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.
- ¿POR qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan vanidad?
- Estarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová, y contra su ungido, diciendo:
- Rompamos sus coyundas, Y echemos de nosotros sus cuerdas.
- El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos.
- Entonces hablará á ellos en su furor, Y turbarálos con su ira.
- Yo empero he puesto mi rey Sobre Sión, monte de mi santidad.
- Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.
- Pídeme, y te daré por heredad las gentes, Y por posesión tuya los términos de la tierra.
- Quebrantarlos has con vara de hierro: Como vaso de alfarero los desmenuzarás.
- Y ahora, reyes, entended: Admitid corrección, jueces de la tierra.
- Servid á Jehová con temor, Y alegraos con temblor.
- Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino, Cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían.
- ¡OH Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.
- Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.)
- Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: Mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
- Con mi voz clamé á Jehová, Y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.)
- Yo me acosté, y dormí, Y desperté; porque Jehová me sostuvo.
- No temeré de diez millares de pueblos, Que pusieren cerco contra mí.
- Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: Porque tú heriste á todos mis enemigos en la quijada; Los dientes de los malos quebrantaste.
- De Jehová es la salud: Sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)
- RESPONDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
- Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)
- Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo á él clamare.
- Temblad, y no pequéis: Conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
- Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová.
- Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
- Tú diste alegría en mi corazón, Más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
- En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
- ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; Considera la meditación mía.
- Está atento á la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque á ti oraré.
- Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré á ti, y esperaré.
- Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti.
- No estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces á todos los que obran iniquidad.
- Destruirás á los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de engaño abominará Jehová.
- Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: Adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor.
- Guíame, Jehová, en tu justicia á causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.
- Porque no hay en su boca rectitud: Sus entrañas son pravedades; Sepulcro abierto su garganta: Con su lengua lisonjearán.
- Desbarátalos, oh Dios; Caigan de sus consejos: Por la multitud de sus rebeliones échalos, Porque se rebelaron contra ti.
- Y alegrarse han todos los que en ti confían; Para siempre darán voces de júbilo, porque tú los defiendes: Y en ti se regocijarán los que aman tu nombre.
- Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Lo cercarás de benevolencia como con un escudo.
- JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira.
- Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
- Mi alma asimismo está muy conturbada: Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
- Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.
- Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?
- Heme consumido á fuerza de gemir: Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi estrado con mis lágrimas.
- Mis ojos están carcomidos de descontento; Hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
- Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
- Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.
- Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; Volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
- JEHOVA Dios mío, en ti he confiado: Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
- No sea que arrebate mi alma, cual león Que despedaza, sin que haya quien libre.
- Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos iniquidad;
- Si dí mal pago al pacífico conmigo, (Hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo;)
- Persiga el enemigo mi alma, y alcánce la; Y pise en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)
- Levántate; oh Jehová, con tu furor; Alzate á causa de las iras de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
- Y te rodeará concurso de pueblo; Por cuyo amor vuélvete luego á levantar en alto.
- Jehová juzgará los pueblos: Júzgame, oh Jehová, conforme á mi justicia y conforme á mi integridad.
- Consúmase ahora la malicia de los inicuos, y establece al justo; Pues el Dios justo prueba los corazones y los riñones.
- Mi escudo está en Dios, Que salva á los rectos de corazón.
- Dios es el que juzga al justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío.
- Si no se convirtiere, él afilará su espada: Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
- Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; Ha labrado sus saetas para los que persiguen.
- He aquí ha tenido parto de iniquidad: Concibió trabajo, y parió mentira.
- Pozo ha cavado, y ahondádolo; Y en la fosa que hizo caerá.
- Su trabajo se tornará sobre su cabeza, Y su agravio descenderá sobre su mollera.
- Alabaré yo á Jehová conforme á su justicia, Y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.
- OH Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos!
- De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
- Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste:
- Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?
- Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Y coronástelo de gloria y de lustre.
- Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:
- Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo,
- Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
- Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
- TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas.
- Alegraréme y regocijaréme en ti: Cantaré á tu nombre, oh Altísimo;
- Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: Caerán y perecerán delante de ti.
- Porque has hecho mi juicio y mi causa: Sentástete en silla juzgando justicia.
- Reprendiste gentes, destruiste al malo, Raíste el nombre de ellos para siempre jamás.
- Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas.
- Mas Jehová permanecerá para siempre: Dispuesto ha su trono para juicio.
- Y él juzgará el mundo con justicia; Y juzgará los pueblos con rectitud.
- Y será Jehová refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
- Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron.
- Cantad á Jehová, que habita en Sión: Noticiad en los pueblos sus obras.
- Porque demandando la sangre se acordó de ellos: No se olvidó del clamor de los pobres.
- Ten misericordia de mí, Jehová: Mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte;
- Porque cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sión, Y me goce en tu salud.
- Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; En la red que escondieron fué tomado su pie.
- Jehová fué conocido en el juicio que hizo; En la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)
- Los malos serán trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios.
- Porque no para siempre será olvidado el pobre; Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
- Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti.
- Pon, oh Jehová, temor en ellos: Conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
- ¿POR qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?
- Con arrogancia el malo persigue al pobre: Serán cogidos en los artificios que han ideado.
- Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, Y bendice al codicioso ó quien Jehová aborrece.
- El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos.
- Sus caminos son viciosos en todo tiempo: Tus juicios los tiene muy lejos de su vista: Echa bocanadas en orden á todos sus enemigos.
- Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, Ni jamás me alcanzará el infortunio.
- Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: Debajo de su lengua, vejación y maldad.
- Está en las guaridas de las aldeas: En los escondrijos mata al inocente: Sus ojos están acechando al pobre.
- Acecha en oculto, como el león desde su cama: Acecha para arrebatar al pobre: Arrebata al pobre trayéndolo á su red.
- Encógese, agáchase, Y caen en sus fuerzas muchos desdichados.
- Dice en su corazón: Dios está olvidado, Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.
- Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, No te olvides de los pobres.
- ¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás.
- Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengar le por tu mano: A ti se acoge el pobre, Tú eres el amparo del huérfano.
- Quebranta el brazo del malo: Del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles.
- Jehová, Rey eterno y perpetuo: De su tierra fueron destruídas las gentes.
- El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
- Para juzgar al huérfano y al pobre, A fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
- EN Jehová he confiado; ¿Cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave?
- Porque he aquí, los malos flecharon el arco, Apercibieron sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto á los rectos de corazón.
- Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?
- Jehová en el templo de su santidad: La silla de Jehová está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres.
- Jehová prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.
- Sobre los malos lloverá lazos; Fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos.
- Porque el justo Jehová ama la justicia: Al recto mirará su rostro.
- SALVA, oh Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.
- Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.
- Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas,
- Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?
- Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová: Pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe.
- Las palabras de Jehová, palabras limpias; Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.
- Tú, Jehová, los guardarás; Guárdalos para siempre de aquesta generación.
- Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
- ¿HASTA cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
- ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
- Mira, óyeme, Jehová Dios mío: Alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte;
- Porque no diga mi enemigo, Vencílo: Mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
- Mas yo en tu misericordia he confiado: Alegraráse mi corazón en tu salud.
- Cantaré á Jehová, Porque me ha hecho bien.
- DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien.
- Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios.
- Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.
- ¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, Que devoran á mi pueblo como si pan comiesen, Y á Jehová no invocaron?
- Allí temblaron de espanto; Porque Dios está con la nación de los justos.
- El consejo del pobre habéis escarnecido, Por cuanto Jehová es su esperanza.
- ¡Quién diese de Sión la salud de Israel! En tornando Jehová la cautividad de su pueblo, Se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
- JEHOVA, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad?
- El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón.
- El que no detrae con su lengua, Ni hace mal á su prójimo, Ni contra su prójimo acoge oprobio alguno.
- Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; Mas honra á los que temen á Jehová: Y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.
- Quien su dinero no dió á usura, Ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
- GUARDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.
- Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha;
- Sino á los santos que están en la tierra, Y á los íntegros: toda mi afición en ellos.
- Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.
- Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; Tú sustentarás mi suerte.
- Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
- Bendeciré á Jehová que me aconseja: Aun en las noches me enseñan mis riñones.
- A Jehová he puesto siempre delante de mí: Porque está á mi diestra no seré conmovido.
- Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: También mi carne reposará segura.
- Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
- Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.
- OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; Escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
- De delante de tu rostro salga mi juicio; Vean tus ojos la rectitud.
- Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; Me has apurado, y nada inicuo hallaste: Heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.
- Para las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las vías del destructor.
- Sustenta mis pasos en tus caminos, Porque mis pies no resbalen.
- Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: Inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.
- Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían. De los que se levantan contra tu diestra.
- Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, Escóndeme con la sombra de tus alas,
- De delante de los malos que me oprimen, De mis enemigos que me cercan por la vida.
- Cerrados están con su grosura; Con su boca hablan soberbiamente.
- Nuestros pasos nos han cercado ahora: Puestos tienen sus ojos para echar nos por tierra.
- Parecen al león que desea hacer presa, Y al leoncillo que está escondido.
- Levántate, oh Jehová; Prevén su encuentro, póstrale: Libra mi alma del malo con tu espada;
- De los hombres con tu mano, oh Jehová, De los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, Y cuyo vientre hinches de tu tesoro: Hartan sus hijos, Y dejan el resto á sus chiquitos.
- Yo en justicia veré tu rostro: Seré saciado cuando despertare á tu semejanza.
- AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía.
- Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
- Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.
- Cercáronme dolores de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
- Dolores del sepulcro me rodearon, Previniéronme lazos de muerte.
- En mi angustia invoqué á Jehová, Y clamé á mi Dios: El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.
- Y la tierra fué conmovida y tembló; Y moviéronse los fundamentos de los montes, Y se estremecieron, porque se indignó él.
- Humo subió de su nariz, Y de su boca consumidor fuego; Carbones fueron por él encendidos.
- Y bajó los cielos, y descendió; Y oscuridad debajo de sus pies.
- Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento.
- Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
- Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.
- Y tronó en los cielos Jehová, Y el Altísimo dió su voz; Granizo y carbones de fuego.
- Y envió sus saetas, y desbaratólos; Y echó relámpagos, y los destruyó.
- Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubriéronse los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del viento de tu nariz.
- Envió desde lo alto; tomóme, Sácome de las muchas aguas.
- Libróme de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
- Asaltáronme en el día de mi quebranto: Mas Jehová fué mi apoyo.
- Y sacóme á anchura: Libróme, porque se agradó de mí.
- Hame pagado Jehová conforme á mi justicia: Conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto.
- Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios.
- Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, Y no eché de mí sus estatutos.
- Y fuí integro para con él, y cauteléme de mi maldad.
- Pagóme pues Jehová conforme á mi justicia; Conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
- Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.
- Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso.
- Y tú salvarás al pueblo humilde, Y humillarás los ojos altivos.
- Tú pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.
- Porque contigo desharé ejércitos; Y con mi Dios asaltaré muros.
- Dios, perfecto su camino: Es acendrada la palabra de Jehová: Escudo es á todos los que en él esperan.
- Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿Y qué fuerte fuera de nuestro Dios?
- Dios es el que me ciñe de fuerza, E hizo perfecto mi camino;
- Quien pone mis pies como pies de ciervas, E hízome estar sobre mis alturas;
- Quien enseña mis manos para la batalla, Y será quebrado con mis brazos el arco de acero.
- Dísteme asimismo el escudo de tu salud: Y tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha acrecentado.
- Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y no titubearon mis rodillas.
- Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, Y no volví hasta acabarlos.
- Helos herido, y no podrán levantarse: Cayeron debajo de mis pies.
- Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; Has agobiado mis enemigos debajo de mí.
- Y dísteme la cerviz de mis enemigos, Y destruí á los que me aborrecían.
- Clamaron, y no hubo quien salvase: Aun á Jehová, mas no los oyó.
- Y molílos como polvo delante del viento; Esparcílos como lodo de las calles.
- Librásteme de contiendas de pueblo: Pusísteme por cabecera de gentes: Pueblo que yo no conocía, me sirvió.
- Así que hubo oído, me obedeció; Los hijos de extraños me mintieron;
- Los extraños flaquearon, Y tuvieron miedo desde sus encerramientos.
- Viva Jehová, y sea bendita mi roca; Y ensalzado sea el Dios de mi salud:
- El Dios que me da las venganzas, Y sujetó pueblos á mí.
- Mi libertador de mis enemigos: Hicísteme también superior de mis adversarios; Librásteme de varón violento.
- Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, Y cantaré á tu nombre.
- El cual engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia á su ungido, A David y á su simiente, para siempre.
- LOS cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.
- El un día emite palabra al otro día, Y la una noche á la otra noche declara sabiduría.
- No hay dicho, ni palabras, Ni es oída su voz.
- Por toda la tierra salió su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
- Y él, como un novio que sale de su tálamo, Alégrase cual gigante para correr el camino.
- Del un cabo de los cielos es su salida, Y su giro hasta la extremidad de ellos: Y no hay quien se esconda de su calor.
- La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.
- Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: El precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos.
- El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
- Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
- Tu siervo es además amonestado con ellos: En guardarlos hay grande galardón.
- Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos.
- Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
- Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío
- OIGATE Jehová en el día de conflicto; Defiéndate el nombre del Dios de Jacob.
- Envíete ayuda desde el santuario, Y desde Sión te sostenga.
- Haga memoria de todos tus presentes, Y reduzca á ceniza tu holocausto. (Selah.)
- Déte conforme á tu corazón, Y cumpla todo tu consejo.
- Nosotros nos alegraremos por tu salud, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios: Cumpla Jehová todas tus peticiones.
- Ahora echo de ver que Jehová guarda á su ungido: Oirálo desde los cielos de su santidad, Con la fuerza de la salvación de su diestra.
- Estos confían en carros, y aquéllos en caballos: Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
- Ellos arrodillaron, y cayeron; Mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.
- Salva, Jehová: Que el Rey nos oiga el día que lo invocáremos.
- ALEGRARASE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; Y en tu salud se gozará mucho.
- El deseo de su corazón le diste, Y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)
- Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
- Vida te demandó, y dístele Largura de días por siglos y siglos.
- Grande es su gloria en tu salud: Honra y majestad has puesto sobre él.
- Porque lo has bendecido para siempre; Llenástelo de alegría con tu rostro.
- Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
- Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará á los que te aborrecen.
- Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, Y fuego los consumirá.
- Su fruto destruirás de la tierra, Y su simiente de entre los hijos de los hombres.
- Porque trazaron el mal contra ti: Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.
- Pues tú los pondrás en fuga, Cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
- Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza: Cantaremos y alabaremos tu poderío.
- DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
- Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.
- Tú empero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
- En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.
- Clamaron á ti, y fueron librados: Esperaron en ti, y no se avergonzaron.
- Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
- Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
- Remítese á Jehová, líbrelo; Sálvele, puesto que en él se complacía.
- Empero tú eres el que me sacó del vientre, El que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
- Sobre ti fuí echado desde la matriz: Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
- No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.
- Hanme rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.
- Abrieron sobre mí su boca, Como león rapante y rugiente.
- Heme escurrido como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón fué como cera, Desliéndose en medio de mis entrañas.
- Secóse como un tiesto mi vigor, Y mi lengua se pegó á mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte.
- Porque perros me han rodeado, Hame cercado cuadrilla de malignos: Horadaron mis manos y mis pies.
- Contar puedo todos mis huesos; Ellos miran, considéranme.
- Partieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
- Mas tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
- Libra de la espada mi alma; Del poder del perro mi única.
- Sálvame de la boca del león, Y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
- Anunciaré tu nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.
- Los que teméis á Jehová, alabadle; Glorificadle, simiente toda de Jacob; Y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
- Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó á él, oyóle.
- De ti será mi alabanza en la grande congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.
- Comerán los pobres, y serán saciados: Alabarán á Jehová los que le buscan: Vivirá vuestro corazón para siempre.
- Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; Y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
- Porque de Jehová es el reino; Y él se enseñoreará de las gentes.
- Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: Postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, Si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
- La posteridad le servirá; Será ella contada por una generación de Jehová.
- Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, Su justicia que él hizo.
- JEHOVA es mi pastor; nada me faltará.
- En lugares de delicados pastos me hará yacer: Junto á aguas de reposo me pastoreará.
- Confortará mi alma; Guiárame por sendas de justicia por amor de su nombre.
- Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
- Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: Ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
- Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
- DE Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
- Porque él la fundó sobre los mares, Y afirmóla sobre los ríos.
- ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad?
- El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma á la vanidad, Ni jurado con engaño.
- El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salud.
- Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
- ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
- ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. (Selah.)
- A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.
- Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.
- Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
- Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.
- Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el día.
- Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, Que son perpetuas.
- De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme á tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.
- Bueno y recto es Jehová: Por tanto él enseñará á los pecadores el camino.
- Encaminará á los humildes por el juicio, Y enseñará á los mansos su carrera.
- Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
- Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado; porque es grande.
- ¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.
- Su alma reposará en el bien, Y su simiente heredará la tierra.
- El secreto de Jehová es para los que le temen; Y á ellos hará conocer su alianza.
- Mis ojos están siempre hacia Jehová; Porque él sacará mis pies de la red.
- Mírame, y ten misericordia de mí; Porque estoy solo y afligido.
- Las angustias de mi corazón se han aumentado: Sácame de mis congojas.
- Mira mi aflicción y mi trabajo: Y perdona todos mis pecados.
- Mira mis enemigos, que se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.
- Guarda mi alma, y líbrame: No sea yo avergonzado, porque en ti confié.
- Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.
- Redime, oh Dios, á Israel De todas sus angustias.
- JUZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: Confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré.
- Pruébame, oh Jehová, y sondéame: Examina mis riñones y mi corazón.
- Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y en tu verdad ando.
- No me he sentado con hombres de falsedad; Ni entré con los que andan encubiertamente.
- Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté.
- Lavaré en inocencia mis manos, Y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová:
- Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas.
- Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar del tabernáculo de tu gloria.
- No juntes con los pecadores mi alma, Ni con los hombres de sangres mi vida:
- En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos.
- Yo empero andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí.
- Mi pie ha estado en rectitud: En las congregaciones bendeciré á Jehová.
- JEHOVA es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
- Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
- Aunque se asiente campo contra mí, No temerá mi corazón: Aunque contra mí se levante guerra, Yo en esto confío.
- Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
- Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Ocultaráme en lo reservado de su pabellón; Pondráme en alto sobre una roca.
- Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: Cantaré y salmearé á Jehová.
- Oye, oh Jehová, mi voz con que á ti clamo; Y ten misericordia de mí, respóndeme.
- Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.
- No escondas tu rostro de mí, No apartes con ira á tu siervo: Mi ayuda has sido; No me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
- Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
- Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud, A causa de mis enemigos.
- No me entregues á la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
- Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.
- Aguarda á Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón: Sí, espera á Jehová.
- A TI clamaré, oh Jehová, Fortaleza mía: no te desentiendas de mí; Porque no sea yo, dejándome tú, Semejante á los que descienden al sepulcro.
- Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, Cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
- No me arrebates á una con los malos, Y con los que hacen iniquidad: Los cuales hablan paz con sus prójimos, Y la maldad está en su corazón.
- Dales conforme á su obra, y conforme á la malicia de sus hechos: Dales conforme á la obra de sus manos, Dales su paga.
- Porque no atendieron á las obras de Jehová, Ni al hecho de sus manos, Derribarálos, y no los edificará.
- Bendito Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos.
- Jehová es mi fortaleza y mi escudo: En él esperó mi corazón, y fuí ayudado; Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi canción le alabaré.
- Jehová es su fuerza, Y la fortaleza de las saludes de su ungido.
- Salva á tu pueblo, y bendice á tu heredad; Y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
- DAD á Jehová, oh hijos de fuertes, Dad á Jehová la gloria y la fortaleza.
- Dad á Jehová la gloria debida á su nombre: Humillaos á Jehová en el glorioso santuario.
- Voz de Jehová sobre las aguas: Hizo tronar el Dios de gloria: Jehová sobre las muchas aguas.
- Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria.
- Voz de Jehová que quebranta los cedros; Y quebrantó Jehová los cedros del Líbano.
- E hízolos saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.
- Voz de Jehová que derrama llamas de fuego.
- Voz de Jehová que hará temblar el desierto; Hará temblar Jehová el desierto de Cades.
- Voz de Jehová que hará estar de parto á las ciervas, Y desnudará la breñas: Y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
- Jehová preside en el diluvio, Y asentóse Jehová por rey para siempre.
- Jehová dará fortaleza á su pueblo: Jehová bendecirá á su pueblo en paz. Salmo de David.
- GLORIFICARTE he, oh Jehová; porque me has ensalzado, Y no hiciste á mis enemigos alegrarse de mí.
- Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste.
- Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; Dísteme vida, para que no descendiese á la sepultura.
- Cantad á Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad.
- Porque un momento será su furor; Mas en su voluntad está la vida: Por la tarde durará el lloró, Y á la mañana vendrá la alegría.
- Y dije yo en mi prosperidad: No seré jamás conmovido;
- Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fuí conturbado.
- A ti, oh Jehová, clamaré; Y al Señor suplicaré.
- ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad?
- Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador.
- Has tornado mi endecha en baile; Desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.
- Por tanto á ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
- EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: Líbrame en tu justicia.
- Inclina á mí tu oído, líbrame presto; Séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
- Porque tú eres mi roca y mi castillo; Y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
- Me sacarás de la red que han escondido para mí; Porque tú eres mi fortaleza.
- En tu mano encomiendo mi espíritu: Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
- Aborrecí á los que esperan en vanidades ilusorias; Mas yo en Jehová he esperado.
- Me gozaré y alegraré en tu misericordia; Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias:
- Y no me encerraste en mano del enemigo; Hiciste estar mis pies en anchura.
- Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: Hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
- Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: Hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
- De todos mis enemigos he sido oprobio, Y de mis vecinos en gran manera, y horror á mis conocidos: Los que me veían fuera, huían de mí.
- He sido olvidado de su corazón como un muerto: He venido á ser como un vaso perdido.
- Porque he oído afrenta de muchos; Miedo por todas partes, Cuando consultaban juntos contra mí, E ideaban quitarme la vida.
- Mas yo en ti confié, oh Jehová: Yo dije: Dios mío eres tú.
- En tu mano están mis tiempos: Líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
- Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: Sálvame por tu misericordia.
- No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; Sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
- Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras, Con soberbia y menosprecio.
- ¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, Que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
- Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: Los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas.
- Bendito Jehová, Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
- Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: Tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba.
- Amad á Jehová todos vosotros sus santos: A los fieles guarda Jehová, Y paga abundantemente al que obra con soberbia.
- Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome vuestro corazón aliento.
- BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
- Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay superchería.
- Mientras callé, envejeciéronse mis huesos En mi gemir todo el día.
- Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
- Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
- Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.
- Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
- Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos.
- No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: Con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, Para que no lleguen á ti.
- Muchos dolores para el impío; Mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia.
- Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: Y cantad todos vosotros los rectos de corazón.
- ALEGRAOS, justos, en Jehová: A los rectos es hermosa la alabanza.
- Celebrad á Jehová con arpa: Cantadle con salterio y decacordio.
- Cantadle canción nueva: Hacedlo bien tañendo con júbilo.
- Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra con verdad hecha.
- El ama justicia y juicio: De la misericordia de Jehová está llena la tierra.
- Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
- El junta como en un montón las aguas de la mar: El pone en depósitos los abismos.
- Tema á Jehová toda la tierra: Teman de él todos los habitadores del mundo.
- Porque él dijo, y fué hecho; El mandó, y existió.
- Jehová hace nulo el consejo de las gentes, Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
- El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
- Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; El pueblo á quien escogió por heredad para sí.
- Desde los cielos miró Jehová; Vió á todos los hijos de los hombres:
- Desde la morada de su asiento miró Sobre todos los moradores de la tierra.
- El formó el corazón de todos ellos; El considera todas sus obras.
- El rey no es salvo con la multitud del ejército: No escapa el valiente por la mucha fuerza.
- Vanidad es el caballo para salvarse: Por la grandeza de su fuerza no librará.
- He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia;
- Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en el hambre.
- Nuestra alma esperó á Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
- Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado.
- Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Como esperamos en ti.
- BENDECIRÉ á Jehová en todo tiempo; Su alabanza será siempre en mi boca.
- En Jehová se gloriará mi alma: Oiránlo los mansos, y se alegrarán.
- Engrandeced á Jehová conmigo, Y ensalcemos su nombre á una.
- Busqué á Jehová, y él me oyó, Y libróme de todos mis temores.
- A él miraron y fueron alumbrados: Y sus rostros no se avergonzaron.
- Este pobre clamó, y oyóle Jehová, Y librólo de todas sus angustias.
- El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, Y los defiende.
- Gustad, y ved que es bueno Jehová: Dichoso el hombre que confiará en él.
- Temed á Jehová, vosotros sus santos; Porque no hay falta para los que le temen.
- Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; Pero los que buscan á Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
- Venid, hijos, oidme; El temor de Jehová os enseñaré.
- ¿Quién es el hombre que desea vida, Que codicia días para ver bien?
- Guarda tu lengua de mal, Y tus labios de hablar engaño.
- Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.
- Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.
- La ira de Jehová contra los que mal hacen, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.
- Clamaron los justos, y Jehová oyó, Y librólos de todas sus angustias.
- Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; Y salvará á los contritos de espíritu.
- Muchos son los males del justo; Mas de todos ellos lo librará Jehová.
- El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.
- Matará al malo la maldad; Y los que aborrecen al justo serán asolados.
- Jehová redime el alma de sus siervos; Y no serán asolados cuantos en él confían.
- DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea con los que me combaten.
- Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
- Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di á mi alma: Yo soy tu salud.
- Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: Vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
- Sean como el tamo delante del viento; Y el ángel de Jehová los acose.
- Sea su camino oscuridad y resbaladeros; Y el ángel de Jehová los persiga.
- Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa hicieron hoyo para mi alma.
- Véngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondió lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga.
- Y gócese mi alma en Jehová; Y alégrese en su salud.
- Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
- Levantáronse testigos falsos; Demandáronme lo que no sabía;
- Volviéronme mal por bien, Para abatir á mi alma.
- Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se revolvía en mi seno.
- Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
- Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: Despedazábanme, y no cesaban;
- Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, Crujiendo sobre mí sus dientes.
- Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
- Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.
- No se alegren de mí mis enemigos injustos: Ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
- Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
- Y ensancharon sobre mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
- Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes.
- Muévete y despierta para mi juicio, Para mi causa, Dios mío y Señor mío.
- Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; Y no se alegren de mí.
- No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
- Avergüencense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
- Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, Que ama la paz de su siervo.
- Y mi lengua hablará de tu justicia, Y de tu loor todo el día.
- LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
- Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, Hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
- Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; No quiso entender para bien hacer.
- Iniquidad piensa sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.
- Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; Tu verdad hasta las nubes.
- Tu justicia como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande: Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
- ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
- Embriagarse han de la grosura de tu casa; Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
- Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz.
- Extiende tu misericordia á los que te conocen, Y tu justicia á los rectos de corazón.
- No venga contra mí pie de soberbia; Y mano de impíos no me mueva.
- Allí cayeron los obradores de iniquidad; Fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
- NO te impacientes á causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
- Porque como hierba serán presto cortados, Y decaerán como verdor de renuevo.
- Espera en Jehová, y haz bien; Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.
- Pon asimismo tu delicia en Jehová, Y él te dará las peticiones de tu corazón.
- Encomienda á Jehová tu camino, Y espera en él; y él hará.
- Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día.
- Calla á Jehová, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
- Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo.
- Porque los malignos serán talados, Mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
- Pues de aquí á poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.
- Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.
- Maquina el impío contra el justo, Y cruje sobre él sus dientes.
- El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día.
- Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar á los de recto proceder.
- La espada de ellos entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.
- Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores.
- Porque los brazos de los impíos serán quebrados: Mas el que sostiene á los justos es Jehová.
- Conoce Jehová los días de los perfectos: Y la heredad de ellos será para siempre.
- No serán avergonzados en el mal tiempo; Y en los días de hambre serán hartos.
- Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos: se disiparán como humo.
- El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.
- Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán talados.
- Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y aprueba su camino.
- Cuando cayere, no quedará postrado; Porque Jehová sostiene su mano.
- Mozo fuí, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su simiente que mendigue pan.
- En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su simiente es para bendición.
- Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.
- Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara sus santos: Mas la simiente de los impíos será extirpada.
- Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.
- La boca del justo hablara sabiduría; Y su lengua proferirá juicio.
- La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto sus pasos no vacilarán.
- Acecha el impío al justo, Y procura matarlo.
- Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren.
- Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te ensalzará para heredar la tierra: Cuando serán talados los pecadores, lo verás.
- Vi yo al impío sumamente ensalzado, Y que se extendía como un laurel verde.
- Empero pasóse, y he aquí no parece; Y busquélo, y no fué hallado.
- Considera al íntegro, y mira al justo: Que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
- Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: La postrimería de los impíos fué talada.
- Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.
- Y Jehová los ayudará, Y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.
- JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira.
- Porque tus saetas descendieron á mí, Y sobre mí ha caído tu mano.
- No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
- Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: Como carga pesada se han agravado sobre mí.
- Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, A causa de mi locura.
- Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día.
- Porque mis lomos están llenos de irritación, Y no hay sanidad en mi carne.
- Estoy debilitado y molido en gran manera; Bramo á causa de la conmoción de mi corazón.
- Señor, delante de ti están todos mis deseos; Y mi suspiro no te es oculto.
- Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; Y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.
- Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; Y mis cercanos se pusieron lejos.
- Y los que buscaban mi alma armaron lazos; Y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, Y meditaban fraudes todo el día.
- Mas yo, como si fuera sordo no oía; Y estaba como un mudo, que no abre su boca.
- Fuí pues como un hombre que no oye, Y que en su boca no tiene reprensiones.
- Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: Tú responderás, Jehová Dios mío.
- Porque dije: Que no se alegren de mí: Cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.
- Empero yo estoy á pique de claudicar, Y mi dolor está delante de mí continuamente.
- Por tanto denunciaré mi maldad; Congojaréme por mi pecado.
- Porque mis enemigos están vivos y fuertes: Y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:
- Y pagando mal por bien Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
- No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.
- Apresúrate á ayudarme, Oh Señor, mi salud.
- YO DIJE: Atenderé á mis caminos, Para no pecar con mi lengua: Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío fuere contra mí.
- Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: Y excitóse mi dolor.
- Enardecióse mi corazón dentro de mí; Encendióse fuego en mi meditación, Y así proferí con mi lengua:
- Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
- He aquí diste á mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti: Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
- Ciertamente en tinieblas anda el hombre; Ciertamente en vano se inquieta: Junta, y no sabe quién lo allegará.
- Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.
- Líbrame de todas mis rebeliones; No me pongas por escarnio del insensato.
- Enmudecí, no abrí mi boca; Porque tú lo hiciste.
- Quita de sobre mí tu plaga; De la guerra de tu mano soy consumido.
- Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, Y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)
- Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: No calles á mis lágrimas; Porque peregrino soy para contigo, Y advenedizo, como todos mis padres.
- Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca.
- RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, E inclinóse á mí, y oyó mi clamor.
- E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; Y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
- Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y esperarán en Jehová.
- Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, Y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
- Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No te los podremos contar: Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enarrados.
- Sacrificio y presente no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado.
- Entonces dije: He aquí, vengo; En el envoltorio del libro está escrito de mí:
- El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; Y tu ley está en medio de mis entrañas.
- Anunciado he justicia en grande congregación: He aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
- No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: Tu verdad y tu salvación he dicho: No oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
- Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
- Porque me han cercado males hasta no haber cuento: Hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
- Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme.
- Sean avergonzados y confusos á una Los que buscan mi vida para cortarla: Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean.
- Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: ¡Ea, ea!
- Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.
- Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
- BIENAVENTURADO el que piensa en el pobre: En el día malo lo librará Jehová.
- Jehová lo guardé, y le dé vida: sea bienaventurado en la tierra, Y no lo entregues á la voluntad de sus enemigos.
- Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: Mullirás toda su cama en su enfermedad.
- Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.
- Mis enemigos dicen mal de mí preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
- Y si venía á ver me, hablaba mentira: Su corazón se amontonaba iniquidad; Y salido fuera, hablába la.
- Reunidos murmuraban contra mí todos los que me aborrecían: Contra mí pensaban mal, diciendo de mí:
- Cosa pestilencial de él se ha apoderado; Y el que cayó en cama, no volverá á levantarse.
- Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar.
- Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y daréles el pago.
- En esto habré conocido que te he agradado, Que mi enemigo no se holgará de mí.
- En cuanto á mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre.
- Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por siglos de siglos. Amén y Amén.
- COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
- Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¡Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
- Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
- Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia.
- Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
- Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
- De día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su canción será conmigo, Y oración al Dios de mi vida.
- Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
- Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
- JUZGAME, oh Dios, y aboga mi causa: Líbrame de gente impía, del hombre de engaño é iniquidad.
- Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
- Envía tu luz y tu verdad: éstas me guiarán, Me conducirán al monte de tu santidad, Y á tus tabernáculos.
- Y entraré al altar de Dios, Al Dios alegría de mi gozo; Y alabaréte con arpa, oh Dios, Dios mío.
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbes en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
- OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
- Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; Afligiste los pueblos, y los arrojaste.
- Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.
- Tú, oh Dios, eres mi rey: Manda saludes á Jacob.
- Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: En tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios.
- Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará.
- Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado á los que nos aborrecían.
- En Dios nos gloriaremos todo tiempo, Y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.)
- Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales en nuestros ejércitos.
- Nos hiciste retroceder del enemigo, Y saqueáron nos para sí los que nos aborrecían.
- Pusístenos como á ovejas para comida, Y esparcístenos entre las gentes.
- Has vendido tu pueblo de balde, Y no pujaste en sus precios.
- Pusístenos por vergüenza á nuestros vecinos, Por escarnio y por burla á los que nos rodean.
- Pusístenos por proverbio entre las gentes, Por movimiento de cabeza en los pueblos.
- Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y cúbreme la confusión de mi rostro,
- Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del que se venga.
- Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; Y no hemos faltado á tu pacto.
- No se ha vuelto atrás nuestro corazón, Ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos.
- Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, Y nos cubriste con sombra de muerte,
- Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos á dios ajeno,
- ¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.
- Empero por tu causa nos matan cada día; Somos tenidos como ovejas para el matadero.
- Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
- ¿Por qué escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
- Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre está pegado con la tierra.
- Levántate para ayudarnos, Y redímenos por tu misericordia.
- REBOSA mi corazón palabra buena: Refiero yo al Rey mis obras: Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
- Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios: Por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
- Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad.
- Y en tu gloria sé prosperado: Cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; Y tu diestra te enseñará cosas terribles.
- Tus saetas agudas Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
- Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino.
- Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de gozo sobre tus compañeros.
- Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: En estancias de marfil te han recreado.
- Hijas de reyes entre tus ilustres: Está la reina á tu diestra con oro de Ophir.
- Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; Y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
- Y deseará el rey tu hermosura: E inclínate á él, porque él es tu Señor.
- Y las hijas de Tiro vendrán con presente; Implorarán tu favor los ricos del pueblo.
- Toda ilustre es de dentro la hija del rey: De brocado de oro es su vestido.
- Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas á ti.
- Serán traídas con alegría y gozo: Entrarán en el palacio del rey.
- En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra.
- Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
- DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
- Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
- Bramarán, turbaránse sus aguas; Temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
- Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altísimo.
- Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
- Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Dió él su voz, derritióse la tierra.
- Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
- Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra.
- Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.
- Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
- Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
- PUEBLOS todos, batid las manos; Aclamad á Dios con voz de júbilo.
- Porque Jehová el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra.
- El sujetará á los pueblos debajo de nosotros, Y á las gentes debajo de nuestros pies.
- El nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah.)
- Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta.
- Cantad á Dios, cantad: Cantad á nuestro Rey, cantad.
- Porque Dios es el Rey de toda la tierra: Cantad con inteligencia.
- Reinó Dios sobre las gentes: Asentóse Dios sobre su santo trono.
- Los príncipes de los pueblos se juntaron Al pueblo del Dios de Abraham: Porque de Dios son los escudos de la tierra; El es muy ensalzado.
- GRANDE es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, En la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario.
- Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra Es el monte de Sión, á los lados del aquilón, La ciudad del gran Rey.
- Dios en sus palacios es conocido por refugio.
- Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; Pasaron todos.
- Y viéndola ellos así, maravilláronse, Se turbaron, diéronse priesa á huir.
- Tomólos allí temblor; Dolor, como á mujer que pare.
- Con viento solano Quiebras tú las naves de Tharsis.
- Como lo oímos, así hemos visto En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: Afirmarála Dios para siempre. (Selah.)
- Esperamos tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo.
- Conforme á tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra: De justicia está llena tu diestra.
- Alegraráse el monte de Sión; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios.
- Andad alrededor de Sión, y rodeadla: Contad sus torres.
- Poned vuestro corazón á su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis á la generación venidera.
- Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: El nos capitaneará hasta la muerte.
- OID esto, pueblos todos; Escuchad, habitadores todos del mundo:
- Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.
- Mi boca hablará sabiduría; Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
- Acomodaré á ejemplos mi oído: Declararé con el arpa mi enigma.
- ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?
- Los que confían en sus haciendas, Y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
- Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar á Dios su rescate.
- (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se hará jamás;)
- Que viva adelante para siempre, Y nunca vea la sepultura.
- Pues se ve que mueren los sabios, Así como el insensato y el necio perecen, Y dejan á otros sus riquezas.
- En su interior tienen que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación: Llamaron sus tierras de sus nombres.
- Mas el hombre no permanecerá en honra: Es semejante á las bestias que perecen.
- Este su camino es su locura: Con todo, corren sus descendientes por el dicho de ellos. (Selah.)
- Como rebaños serán puestos en la sepultura; La muerte se cebará en ellos; Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana: Y se consumirá su bien parecer en el sepulcro de su morada.
- Empero Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, Cuando me tomará. (Selah.)
- No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;
- Porque en muriendo no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.
- Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: Y tú serás loado cuando bien te tratares.
- Entrará á la generación de sus padres: No verán luz para siempre.
- El hombre en honra que no entiende, Semejante es á las bestias que perecen.
- EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
- De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.
- Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.
- Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.
- Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
- Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)
- Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
- No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
- No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
- Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
- Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.
- Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.
- ¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
- Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.
- E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
- Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,
- Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?
- Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.
- Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
- Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
- Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.
- Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.
- El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.
- TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
- Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
- Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado está siempre delante de mí.
- A ti, á ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
- He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.
- He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
- Purifícame con hisopo, y será limpio: Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
- Hazme oir gozo y alegría; Y se recrearán los huesos que has abatido.
- Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
- Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
- No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu.
- Vuélveme el gozo de tu salud; Y el espíritu libre me sustente.
- Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; Y los pecadores se convertirán á ti.
- Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantará mi lengua tu justicia.
- Señor, abre mis labios; Y publicará mi boca tu alabanza.
- Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; No quieres holocausto.
- Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
- Haz bien con tu benevolencia á Sión: Edifica los muros de Jerusalem.
- Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.
- ¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
- Agravios maquina tu lengua: Como navaja amolada hace engaño.
- Amaste el mal más que el bien; La mentira más que hablar justicia. (Selah.)
- Has amado toda suerte de palabras perniciosas, Engañosa lengua.
- Por tanto Dios te derribará para siempre: Te asolará y te arrancará de tu morada, Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)
- Y verán los justos, y temerán; Y reiránse de él, diciendo:
- He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, Sino que confió en la multitud de sus riquezas. Y se mantuvo en su maldad.
- Mas yo estoy como oliva verde en la casa de Dios: En la misericordia de Dios confío perpetua y eternalmente.
- Te alabaré para siempre por lo que has hecho: Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.
- DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse é hicieron abominable maldad: No hay quien haga bien.
- Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Por ver si hay algún entendido Que busque á Dios.
- Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni aun uno.
- ¿No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad? Que comen á mi pueblo como si comiesen pan: A Dios no han invocado.
- Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: Porque Dios ha esparcido los huesos del que asentó campo contra ti: Los avergonzaste, porque Dios los desechó.
- ¡Oh quién diese de Sión saludes á Israel! En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, Gozarse ha Jacob, y alegraráse Israel.
- OH Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme.
- Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca.
- Porque extraños se han levantado contra mí, Y fuertes buscan mi alma: No han puesto á Dios delante de sí. (Selah.)
- He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor es con los que sostienen mi vida.
- El volverá el mal á mis enemigos: Córtalos por tu verdad.
- Voluntariamente sacrificaré á ti; Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.
- Porque me ha librado de toda angustia, Y en mis enemigos vieron mis ojos mi deseo.
- ESCUCHA, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica.
- Estáme atento, y respóndeme: Clamo en mi oración, y levanto el grito,
- A causa de la voz del enemigo, Por la opresión del impío; Porque echaron sobre mí iniquidad, Y con furor me han amenazado.
- Mi corazón está doloroso dentro de mí, Y terrores de muerte sobre mí han caído.
- Temor y temblor vinieron sobre mí, Y terror me ha cubierto.
- Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.
- Ciertamente huiría lejos: Moraría en el desierto. (Selah.)
- Apresuraríame á escapar Del viento tempestuoso, de la tempestad.
- Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
- Día y noche la rodean sobre sus muros; E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
- Agravios hay en medio de ella, Y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.
- Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, Porque me hubiera ocultado de él:
- Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y mi familiar:
- Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, A la casa de Dios andábamos en compañía.
- Condenados sean á muerte, Desciendan vivos al infierno: Porque maldades hay en su compañía, entre ellos.
- Yo á Dios clamaré; Y Jehová me salvará.
- Tarde y mañana y á medio día oraré y clamaré; Y él oirá mi voz.
- El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; Pues fueron contra mí muchos.
- Dios oirá, y los quebrantará luego, El que desde la antigüedad permanece (Selah); Por cuanto no se mudan, Ni temen á Dios.
- Extendió sus manos contra sus pacíficos: Viólo su pacto.
- Ablandan más que manteca su boca, Pero guerra hay en su corazón: Suavizan sus palabras más que el aceite, Mas ellas son cuchillos.
- Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.
- Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de la sepultura: Los hombres sanguinarios y engañadores no demediarán sus días: Empero yo confiaré en ti.
- TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día.
- Apúranme mis enemigos cada día; Porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
- En el día que temo, Yo en ti confío.
- En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré Lo que la carne me hiciere.
- Todos los días me contristan mis negocios; Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
- Reúnense, escóndense, Miran ellos atentamente mis pasos, Esperando mi vida.
- ¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.
- Mis huídas has tú contado: Pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?
- Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: En esto conozco que Dios es por mí.
- En Dios alabaré su palabra; En Jehová alabaré su palabra.
- En Dios he confiado: no temeré Lo que me hará el hombre.
- Sobre mí, oh Dios, están tus votos: Te tributaré alabanzas.
- Porque has librado mi vida de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.
- TEN misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé, Hasta que pasen los quebrantos.
- Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.
- El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me apura; (Selah) Dios enviará su misericordia y su verdad.
- Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres encendidos: Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua cuchillo agudo.
- Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria.
- Red han armado á mis pasos; Hase abatido mi alma: Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído. (Selah.)
- Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto: Cantaré, y trovaré salmos.
- Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa: Levantaréme de mañana.
- Alabarte he en los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti en las naciones.
- Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad.
- Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria.
- OH congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
- Antes con el corazón obráis iniquidades: Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
- Enajenáronse los impíos desde la matriz; Descarriáronse desde el vientre, hablando mentira.
- Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: Son como áspide sordo que cierra su oído;
- Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.
- Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: Quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.
- Corránse como aguas que se van de suyo: En entesando sus saetas, luego sean hechas pedazos.
- Pasen ellos como el caracol que se deslíe: Como el abortivo de mujer, no vean el sol.
- Antes que vuestras ollas sientan las espinas, Así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
- Alegraráse el justo cuando viere la venganza: Sus pies lavará en la sangre del impío.
- Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
- LIBRAME de mis enemigos, oh Dios mío: Ponme en salvo de los que contra mí se levantan.
- Líbrame de los que obran iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios.
- Porque he aquí están acechando mi vida: Hanse juntado contra mí fuertes, No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová.
- Sin delito mío corren y se aperciben: Despierta para venir á mi encuentro, y mira.
- Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, Despierta para visitar todas las gentes: No hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah.)
- Volveránse á la tarde, ladrarán como perros, Y rodearán la ciudad.
- He aquí proferirán con su boca; Cuchillos están en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye?
- Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, Te burlarás de todas las gentes.
- De su fuerza esperaré yo en ti: Porque Dios es mi defensa.
- El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos mi deseo.
- No los matarás, porque mi pueblo no se olvide: Hazlos vagar con tu fortaleza, y abátelos. Oh Jehová, escudo nuestro,
- Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; Y sean presos por su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren.
- Acábalos con furor, acábalos, y no sean: Y sepan que Dios domina en Jacob Hasta los fines de la tierra. (Selah).
- Vuelvan pues á la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad.
- Anden ellos errantes para hallar qué comer: Y si no se saciaren, murmuren.
- Yo empero cantaré tu fortaleza, Y loaré de mañana tu misericordia: Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia.
- Fortaleza mía, á ti cantaré; Porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.
- OH Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; Te has airado: vuélvete á nosotros.
- Hiciste temblar la tierra, abrístela: Sana sus quiebras, porque titubea.
- Has hecho ver á tu pueblo duras cosas: Hicístenos beber el vino de agitación.
- Has dado á los que te temen bandera Que alcen por la verdad. (Selah.)
- Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme.
- Dios pronunció por su santuario; yo me alegraré; Partiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.
- Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Ephraim es la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador;
- Moab, la vasija de mi lavatorio; Sobre Edom echaré mi zapato: Haz júbilo sobre mí, oh Palestina.
- ¿Quién me llevará á la ciudad fortalecida? ¿Quién me llevará hasta Idumea?
- Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
- Danos socorro contra el enemigo, Que vana es la salud de los hombres.
- En Dios haremos proezas; Y él hollará nuestros enemigos.
- OYE, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende.
- Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: A la peña más alta que yo me conduzcas.
- Porque tú has sido mi refugio, Y torre de fortaleza delante del enemigo.
- Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre: Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.
- Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, Has dado heredad á los que temen tu nombre.
- Días sobre días añadirás al rey: Sus años serán como generación y generación.
- Estará para siempre delante de Dios: Misericordia y verdad prepara que lo conserven.
- Así cantaré tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día.
- EN Dios solamente está callada mi alma: De él viene mi salud.
- El solamente es mi fuerte, y mi salud; Es mi refugio, no resbalaré mucho.
- ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, Caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.
- Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; Aman la mentira, Con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)
- Alma mía, en Dios solamente reposa; Porque de él es mi esperanza.
- El solamente es mi fuerte y mi salud: Es mi refugio, no resbalaré.
- En Dios está mi salvación y mi gloria: En Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.
- Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)
- Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: Pesándolos á todos igualmente en la balanza, Serán menos que la vanidad.
- No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis: Si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.
- Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.
- Y de ti, oh Señor, es la misericordia: Porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.
- DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida sin aguas;
- Para ver tu fortaleza y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
- Porque mejor es tu misericordia que la vida: Mis labios te alabarán.
- Así te bendeciré en mi vida: En tu nombre alzaré mis manos.
- Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
- Cuando me acordaré de ti en mi lecho, Cuando meditaré de ti en las velas de la noche.
- Porque has sido mi socorro; Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
- Está mi alma apegada á ti: Tu diestra me ha sostenido.
- Mas los que para destrucción buscaron mi alma, Caerán en los sitios bajos de la tierra.
- Destruiránlos á filo de espada; Serán porción de las zorras.
- Empero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que por él jura: Porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.
- ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: Guarda mi vida del miedo del enemigo.
- Escóndeme del secreto consejo de los malignos; De la conspiración de los que obran iniquidad:
- Que amolaron su lengua como cuchillo, Y armaron por su saeta palabra amarga;
- Para asaetear á escondidas al íntegro: De improviso lo asaetean, y no temen.
- Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver?
- Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.
- Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.
- Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: Se espantarán todos los que los vieren.
- Y temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán su hecho.
- Alegraráse el justo en Jehová, y confiaráse en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón.
- A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: Y á ti se pagarán los votos.
- Tú oyes la oración: A ti vendrá toda carne.
- Palabras de iniquidades me sobrepujaron: Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
- Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, Para que habite en tus atrios: Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo.
- Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, Oh Dios de nuestra salud, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines de la mar.
- Tú, el que afirma los montes con su potencia, Ceñido de valentía:
- El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las gentes.
- Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
- Visitas la tierra, y la riegas: En gran manera la enriqueces Con el río de Dios, lleno de aguas: Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
- Haces se empapen sus surcos, Haces descender sus canales: Ablándasla con lluvias, Bendices sus renuevos.
- Tú coronas el año de tus bienes; Y tus nubes destilan grosura.
- Destilan sobre las estancias del desierto; Y los collados se ciñen de alegría.
- Vístense los llanos de manadas, Y los valles se cubren de grano: Dan voces de júbilo, y aun cantan.
- ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:
- Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.
- Decid á Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.
- Toda la tierra te adorará, Y cantará á ti; Cantarán á tu nombre. (Selah.)
- Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.
- Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos.
- El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)
- Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza.
- El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.
- Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata.
- Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.
- Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos á hartura.
- Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos,
- Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.
- Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)
- Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma.
- A él clamé con mi boca, Y ensalzado fué con mi lengua.
- Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera.
- Mas ciertamente me oyó Dios; Antendió á la voz de mi súplica.
- Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
- DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
- Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las gentes tu salud.
- Alábente los pueblos, oh Dios; Alábente los pueblos todos.
- Alégrense y gocénse las gentes; Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah.)
- Alábente los pueblos, oh Dios: Todos los pueblos te alaben.
- La tierra dará su fruto: Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
- Bendíganos Dios, Y témanlo todos los fines de la tierra.
- LEVANTESE Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.
- Como es lanzado el humo, los lanzarás: Como se derrite la cera delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios.
- Mas los justos se alegrarán: gozarse han delante de Dios, Y saltarán de alegría.
- Cantad á Dios, cantad salmos á su nombre: Ensalzad al que sube sobre los cielos En JAH su nombre, y alegraos delante de él.
- Padre de huérfanos y defensor de viudas, Es Dios en la morada de su santuario:
- El Dios que hace habitar en familia los solos; Que saca á los aprisionados con grillos: Mas los rebeldes habitan en sequedad.
- Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, (Selah,)
- La tierra tembló; También destilaron los cielos á la presencia de Dios: Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
- Abundante lluvia esparciste, oh Dios, á tu heredad; Y cuando se cansó, tú la recreaste.
- Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
- El Señor daba palabra: De las evangelizantes había grande ejército.
- Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; Y las que se quedaban en casa partían los despojos.
- Bien que fuiesteis echados entre los tiestos, Seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, Y sus plumas con amarillez de oro.
- Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, Emblanquecióse ésta como la nieve en Salmón.
- Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto el de Basán.
- ¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; Ciertamente Jehová habitará en él para siempre.
- Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario.
- Subiste á lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
- Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salud. (Selah.)
- Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; Y de Dios Jehová es el librar de la muerte.
- Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, La cabelluda mollera del que camina en sus pecados.
- El Señor dijo: De Basán haré volver, Te haré volver de los profundos de la mar:
- Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, Y de ella la lengua de tus perros.
- Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.
- Los cantores iban delante, los tañedores detrás; En medio, las doncellas, con adufes.
- Bendecid á Dios en congregaciones: Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.
- Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, Los príncipes de Judá en su congregación, Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Nephtalí.
- Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros.
- Por razón de tu templo en Jerusalem Los reyes te ofrecerán dones.
- Reprime la reunión de gentes armadas, La multitud de toros con los becerros de los pueblos, Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata: Disipa los pueblos que se complacen en la guerra.
- Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos á Dios.
- Reinos de la tierra, cantad á Dios, Cantad al Señor (Selah);
- Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: He aquí á su voz dará voz de fortaleza.
- Atribuid fortaleza á Dios: Sobre Israel es su magnificencia, Y su poder está en los cielos.
- Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á su pueblo. Bendito Dios.
- SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
- Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
- Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
- Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.
- Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.
- No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.
- Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.
- He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.
- Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
- Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
- Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.
- Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.
- Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.
- Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
- No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.
- Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.
- Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
- Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.
- Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.
- La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.
- Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.
- Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.
- Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.
- Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.
- Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.
- Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
- Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.
- Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.
- Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá.
- Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza.
- Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas.
- Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.
- Porque Jehová oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros.
- Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
- Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.
- Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.
- OH Dios, acude á librarme; Apresúrate, oh Dios, á socorrerme.
- Sean avergonzados y confusos Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados Los que mi mal desean.
- Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, Los que dicen: ¡Ah! ¡ah!
- Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.
- Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate á mí, oh Dios: Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh Jehová, no te detengas.
- EN ti, oh Jehová, he esperado; No sea yo confuso para siempre.
- Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: Inclina tu oído y s&aa